



Cristian Camilo Castro Ruiz se sumerge en el mundo de los malabares en el año 2013 por pura casualidad ya que antes de decidir hacerlo, no mostraba interés alguno por una actividad así. Empieza a malabarear como pasatiempo para despejar pensamientos en los momentos libres de su estudio, pero al pasar el tiempo nota que el malabar se le facilita a la hora de aprender nuevos trucos, divirtiéndolo y dándose cuenta que podía vivir de él, ocupando todo su tiempo en adelante al arte circense.
Como resultado de esta dedicación al malabar pudo recorrer algunos países de Latinoamérica conociendo a profundidad el circo y aprendiendo todas sus técnicas, ya que compartiría conocimientos con artistas circenses que llegaban a enseñar algo nuevo, dándole motivación para seguir adelante.
En el año 2014 regresa a Bogotá donde continua su vida como artista de circo, donde tuvo la oportunidad de presentarse en una carpa de circo pequeña, dejándole muchas experiencias y enseñanzas, las cuales fueron de gran ayuda a la hora de crear una puesta en escena propia, sin embargo en lo personal, Cristian elige realizar el arte circense en las calles, donde está la disposición del que quiera observar y dejarse atrapar por la magia del circo.